El Foro de Marcas Renombradas Españolas e ICEX han realizado un informe sobre los retos y oportunidades a los que se enfrentan las empresas españolas en el mercado chino.


Incertidumbre quizá sea la mejor palabra para resumir el sentimiento que genera el mercado chino. La actual coyuntura económica del país combina un potencial de oportunidades sin parangón en ningún otro mercado con un entorno de negocios cada vez más complejo y alejado del funcionamiento de los mercados tradicionales de las empresas españolas (por ejemplo, UE, EEUU o Latinoamérica). Todo ello enmarcado en un contexto geopolítico que evoluciona hacia un mayor proteccionismo y la regionalización de las cadenas de producción.

La pandemia del COVID-19 está siendo gestionada por China de manera muy diferente a España y, en general, las grandes potencias económicas. Fuera de China, los países sufrieron un profundo doble shock de oferta y demanda en 2020 que comenzaron a superar en 2021 tras apostar por una agresiva campaña de vacunación y ambiciosas medidas de estímulo económico. Por su parte, China optó por una política de COVID cero y cerró sus fronteras. Esta estrategia le permitió reiniciar por completo su actividad económica en mayo de 2020, e incluso incrementar su cuota de mercado global en numerosos sectores. Sin embargo, en 2022, mientras la gran mayoría de países ha optado por convivir con el coronavirus, la aparición de la variante ómicron, mucho más contagiosa, ha supuesto un desafío a la política de COVID cero cuyo coste en la economía china se ha incrementado considerable- mente, obligando incluso a confinar estrictamente ciudades como Shanghái. Esta política de COVID cero está prevista que se mantenga acorto-medio plazo, constituyendo la principal causa de la incertidumbre que transmite el mercado chino.

La actual idiosincrasia china derivada de esta política de COVID cero obliga a las empresas españolas a realizar un sosegado análisis de sus capacidades productivas, sistemas logísticos y ventajas competitivas frente a la competencia local, así como sobre su disponibilidad para asignar suficientes recursos financieros y humanos a este mercado, evitando dejarse llevar por los cantos de sirenas del que, sin duda, es el mayor mercado de consumo del mundo.

Con este informe realizado entre el ICEX y el Foro de Marcas Renombradas Españolas, se presente tomar el pulso al sentimiento de las empresas españolas en el mercado chino tras el profundo impacto provocado por la pandemia de coronavirus. Para ello, en primer lugar, se ha realizado una encuesta a gran escala entre las empresas españolas que operan en el mercado chino. En segundo lugar, se contó con la opinión de un variado grupo de autores con conocimiento en este mercado. Por último, se recogen los testimonios de algunas de las empresas más relevantes que operan en China.

Esperamos que este estudio contribuya a arrojar algo de luz sobre la incertidumbre actual del mercado chino y ayude a nuestras empresas a decidir sobre la idoneidad de operar en este mercado en la coyuntura actual y, en caso afirmativo, diseñar una estrategia que permita aprovechar las potenciales oportunidades que ofrece a medio y largo plazo.

Puedes descargarte el informe completo aquí.



El Foro de Marcas Renombradas Españolas (FMRE) ha designado la X promoción de Embajadores Honorarios de la Marca España (EHME), iniciativa creada en 2005, cuyo objetivo es otorgar un reconocimiento público a aquellas personas o instituciones de nacionalidad española que contribuyen significativamente al prestigio y potenciación de la imagen de nuestro país en el exterior.

Esta acreditación, que cuenta con el beneplácito del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, se concede con carácter bienal en siete categorías.  La entrega de estas acreditaciones tendrá lugar en 2023 en una ceremonia que se espera sea presidida por Sus Majestades los Reyes, como en ediciones anteriores.

Los nuevos Embajadores Honorarios de la Marca España en las distintas categorías son:

  • Relaciones Internacionales: Josep Borrell por su brillante trayectoria política nacional e internacional en defensa de los intereses de España y de la Unión Europea. Primer español en ocupar a la vez el cargo de Alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y el de vicepresidente de la Comisión Europea, Borrell posee la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional, y la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica. Entre sus responsabilidades figura la de promover la UE y defender sus valores e intereses a escala mundial.
  • Gestión Empresarial: José Manuel Entrecanales por su excelente gestión como presidente y CEO de ACCIONA, grupo líder en energías renovables e infraestructuras, con presencia en más de 60 países y más de 40.000 empleados, y su compromiso con la sostenibilidad. Es miembro activo de las principales entidades que promueven el desarrollo sostenible y la lucha contra el cambio climático, como el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, o el Carbon Pricing Leadership Coalition del Banco Mundial. 
  • Acción Social: Luis Rojas Marcos por su labor social comprometida con la salud mental y por su brillante trayectoria como médico y gestor de servicios sanitarios y organismos en lugares como Nueva York. Rojas Marcos ha sido reconocido internacionalmente por su trabajo con los más desfavorecidos y posee la Orden de las Artes y las Letras de España, entre otros galardones.
  • Arte y Cultura: Patricia Urquiola por ser una de las arquitectas y diseñadoras más relevantes a nivel mundial.  Ha recibido varios premios internacionales por sus diseños, además de la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 2011, y la Orden de Isabel La Católica.  Parte de su obra está expuesta en lugares como el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Museo de las Artes Decorativas de París, o el Museo Nacional de Zúrich.
  • Turismo y Gastronomía: Carmen Riu por su excelente gestión como consejera delegada al frente de Riu Hotels & Resorts, una de las cadenas hoteleras líderes a nivel mundial, con 100 hoteles en 20 países y más de 28.000 empleados, desde sus orígenes como pequeña empresa familiar. Por contribuir a difundir la calidad y la excelencia de nuestro país gracias a la expansión internacional de este grupo hotelero.
  • Deportes: Teresa Perales por su fortaleza y capacidad de adaptación para superar circunstancias personales adversas, y proyectar una carrera paralímpica y pública ejemplar. Perales ha obtenido 27 medallas en los Juegos Paralímpicos, 20 medallas en los Mundiales y 37 medallas en los Campeonatos de Europa, además de 5 récords del mundo. Ha desempeñado también cargos de gestión y responsabilidad pública por su compromiso con la sociedad. Es Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2021.
  • Ciencia e Innovación: Begoña Villa por su brillante trayectoria como investigadora astrofísica que le ha merecido el reconocimiento internacional y su labor como ingeniera jefe en el equipo del telescopio James Webb. Ha sido condecorada por la NASA con la medalla Exceptional Public Achievement por su liderazgo y logros excepcionales. Es miembro de ECUSA-DC que engloba a la comunidad científica española en las áreas de Washington DC, Maryland y Virginia. 

Este reconocimiento se fundamenta en el valor que aportan los EHME por su prestigio internacional a la marca y reputación de España, y el impacto que puede tener su trayectoria y actuación a nivel global. La acreditación tiene carácter honorifico y requiere la previa aceptación del EHME, además de su disposición a colaborar en iniciativas del FMRE que fortalezcan la imagen internacional de nuestro país en el exterior.

El proceso de selección de los EHME es muy participativo. A través de una encuesta, los candidatos son preseleccionados por:

  • Las más de 150 empresas asociadas al FMRE
  • Las embajadas y consulados de España
  • Las oficinas económicas y comerciales de España en el exterior
  • Las cámaras de comercio
  • Las oficinas de turismo en el extranjero
  • Los Institutos Cervantes en el exterior
  • Los miembros de Conexión España, red global de directivos.

A partir de los resultados de esta encuesta, un comité técnico del FMRE realiza una preselección de 5 candidatos en cada categoría, que luego son presentados al jurado, integrado por destacados representantes de los ámbitos empresarial, institucional, y de la Administración Pública para su dictamen. Tras la aceptación por parte de los acreditados, se comunican los nuevos embajadores a la Casa Real.

El jurado de los EHME, reunido el 5 de octubre en Bodegas Osborne de El Puerto de Santa María (Cádiz) y presidido por Antonio Abril, vicepresidente del FMRE, estuvo compuesto por (en orden alfabético): Álvaro Guillén, consejero director de RRII de Acesur; Ana de la Cueva, presidenta de Patrimonio Nacional; Ana Esmeralda Martínez, directora general de Diplomacia Económica del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, y vicepresidenta del FMRE; Ana Sáinz, directora general de la Fundación SERES; Andrés Pereda, director corporativo de la Cámara de Comercio de España; Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores; Antonio Pont, presidente de honor de Borges; Antonio Viejo, director corporativo de Hijos de Rivera; Carlos de Palacio Oriol, presidente de Talgo; Carmen Fernández de Alarcón, CEO Havas; Eva Piera, directora general de Relaciones Externas y Comunicación de Mapfre; Francisco Vallés, secretario general del FMRE; Ignacio Osborne, presidente del Grupo Osborne y presidente del FMRE; Ignacio Sierra, director general corporativo del Grupo Tendam; Javier Serra, director general de Coordinación y Cooperación Institucional de ICEX; Manuel Barbadillo, presidente de Bodegas Barbadillo; Margaret Chen, fundadora y presidenta de honor de China Club Spain; Marta Camacho, directora de Asuntos Institucionales y Gabinete de la Presidencia de Repsol; Marta Torralvo, directora corporativa de RTVE; Mauricio González Gordon, presidente de González-Byass;  Miguel Otero, patrono de mérito del FMRE; Pablo Garde, subsecretario de Industria, Comercio y Turismo y vicepresidente del FMRE; Pablo López, director general del FMRE, secretario del jurado; Sara Bieger, presidenta de la Cámara Franco-Española; y Tristán Ybarra, director de exportación del Grupo Ybarra.


Alfredo Bonet es Técnico Comercial y Economista del Estado. Cuenta con una carrera de 38 años en asuntos internacionales: 26 años en el área de Comercio de los Ministerios de Economía e Industria (más de 10 de ellos como alto cargo, incluso como secretario de Estado, y 11 destinado en el exterior) y 12 años más en dos etapas en el sector privado en diversos puestos, ahora como consejero independiente.


Parece que tocamos fondo en la crisis económica mundial que tan duramente está afectando al mercado global y entrando en un 2023 de transición, que mostrará una recuperación aún débil y unos elevados niveles de precios energéticos, inflación y tipos de interés que se irán moderando para que en 2024 podamos vislumbrar un panorama diferente. En el pasado el comercio internacional ha sido siempre un refugio seguro cuando la demanda interna caía, gracias al dinamismo internacional de nuestras empresas, pero a corto plazo la demanda externa refleja una debilidad que limitará la tradicional capacidad del sector exterior para ejercer su papel de motor de la recuperación. Pocas veces hemos afrontado un mercado global con tan elevado nivel de incertidumbre económica y geopolítica y no solo en 2023, sino sobre todo más allá.

Este artículo trata de analizar la situación del mercado global que vamos a afrontar el año próximo, pero también de reflexionar sobre qué encontraremos en los posteriores porque la actual crisis económica y geopolítica tiene derivadas en términos de fragmentación, proteccionismo, reconfiguración de cadenas de valor, intervencionismo o competencia internacional cuyas consecuencias no es fácil anticipar.

Los mercados en 2023

El comercio mundial se estancará en 2023, tal como estima la OMC con un crecimiento del comercio de mercancías de un exiguo 1% por la caída en la demanda de importaciones derivada de la ralentización del crecimiento global. Hemos batido récords de inflación, en buena parte como consecuencia de la pandemia y la guerra en Ucrania, y estamos en fase acelerada de normalización de unas políticas monetaria y fiscal muy expansivas, con la repercusión negativa que ello tiene sobre el crecimiento y el empleo. El FMI estima que el crecimiento mundial no superará el 2,7% el año próximo con inflación aún del 6,5%, con una tercera parte de la economía mundial entrando en recesión técnica. Y estas estimaciones están sujetas a diversos riesgos a la baja: excesiva restricción monetaria, mayores alteraciones en tipos de cambio, nuevos shocks energéticos, crisis en países emergentes altamente endeudados en dólares, mayores cortes de flujos de gas de Rusia a Europa, repuntes de una pandemia que no acaba de desaparecer, aceleración de la crisis inmobiliaria en China o una fragmentación geopolítica que lastre los flujos de bienes, servicios y capitales.

El crecimiento en las economías avanzadas, que absorben tres cuartas partes de nuestras exportaciones de bienes y dos terceras de las de servicios, no superará el 1%. La economía de la Unión Europea, al que se dirigen dos tercios de nuestras exportaciones de bienes y la mitad de las de servicios, está más deprimida. La recuperación económica ya iniciada se ha visto interrumpida por el impacto de la guerra en sus fronteras, con el consiguiente encarecimiento de los precios energéticos, el alza de la inflación y la política monetaria restrictiva necesaria para contenerla y anclar las expectativas. Se estima que el crecimiento de la UE será casi nulo en 2023, del 0,3%, con una inflación situada aún en torno al 7%. El Reino Unido, digiriendo su Brexit duro y ya en recesión, decrecerá el próximo año en torno al 1,4% tras el paquete de ajuste del nuevo gobierno. La economía de Estados Unidos, en clara desaceleración, crecerá solo un 1% el año próximo por las medidas de restricción monetaria que mantienen elevados los tipos de interés.

En los países emergentes y en desarrollo el crecimiento será algo mayor, de un 3,7%. En Asia se acercará al 5%, con una cierta recuperación de China (4,4%), lastrada aún por las drásticas medidas de contención de la pandemia y su crisis inmobiliaria. India puede crecer un 6% y el conjunto de la ASEAN casi un 5%. La Europa emergente prácticamente se estanca por el hundimiento de Rusia y Ucrania. Latinoamérica no crecerá más del 1,7% a causa de la caída de la demanda mundial, el endurecimiento de las condiciones financieras y la caída de los precios de las materias primas. Estos mismos factores limitarán el crecimiento de África hasta el 3,7%, similar al de Oriente Medio por la prevista baja de los precios energéticos y la desaceleración de la actividad a nivel global. [1], [2], [3]

Este año nuestro sector exterior ha mostrado de nuevo su gran capacidad de recuperación, batiendo récords de exportaciones de bienes. Sin embargo, afrontamos en 2023 este entorno internacional adverso, con la actividad económica estancada en nuestros principales mercados de exportación de bienes y servicios y un endurecimiento de las condiciones de financiación de las exportaciones. Aun así, la contribución del sector exterior al crecimiento del PIB puede seguir siendo positiva, quizá en medio punto, la mitad del estimado.

Cambios coyunturales o estructurales

Como decíamos, en 2024 el panorama será más optimista, pero no podemos olvidar que en estos últimos años la economía mundial ha vivido una serie de transformaciones, en parte estructurales, que pueden afectar al desarrollo de los intercambios internacionales en el medio y largo plazo. Es evidente que el comercio mundial ha perdido fuelle de manera significativa. Entre 1985 y 2008 los intercambios crecieron a un ritmo del 6% anual, el doble del crecimiento de la economía global, pero desde 2008 no ha superado el 3%, como la actividad económica. Hay razones que tratan de explicar este cambio de comportamiento como la irrupción de China en el comercio mundial a partir de su entrada en la OMC, la consolidación de los avances tecnológicos de los 80, el agotamiento del proceso de liberalización comercial multilateral y regional, medidas proteccionistas derivadas de la rivalidad comercial entre China y EEUU o la disrupción de las cadenas globales de valor por la pandemia. Es importante analizar si se trata de fenómenos coyunturales o que van a afectar a los intercambios internacionales de bienes (tres cuartas partes) y de servicios (una cuarta parte) de manera estructural. También es interesante entender la evolución de los flujos de capitales, que aumentaron del 1 al 6% del PIB mundial entre 1985 y 2008 y ahora no superan el 2%, habiendo caído a la mitad los dirigidos a los países en desarrollo.

¿Un proceso de desglobalización irreversible?

Desde hace unos años se habla de que el proceso de globalización se ha agotado, que hemos llegado al límite y entramos en otro inevitable de desglobalización. Algunos estudios recientes han analizado si ello responde a un aumento del proteccionismo concluyendo que, si bien se ha producido una desaceleración en el ritmo de la liberalización comercial, los niveles de protección en bienes no han aumentado de manera significativa y solo algo las barreras en servicios, especialmente en países en desarrollo. Y la caída de los flujos de inversión, directa y en cartera, responde más a debilidades macroeconómicas, financieras o institucionales que a medidas proteccionistas, por el momento.

En difícil de creer que hayamos alcanzado el límite de la globalización y estemos en un retroceso estructural, quizá más bien en una fase temporal de regionalización y de reconfiguración. La geopolítica y el proteccionismo tienen difícil contener unas fuerzas del mercado e iniciativa empresarial que han impulsado un proceso de globalización que desde inicios del siglo XX solo han podido interrumpir temporalmente dos guerras mundiales y una gran crisis.[4]

La desglobalización, la reconfiguración generalizada de las cadenas de valor para pasar del just in time al just in case por los mayores riesgos y fragmentación geopolítica que vivimos, no es un proceso sencillo de acometer por la elevada interdependencia que han alcanzado los sectores productivos de los principales actores de la economía global. La mitad de las importaciones de EEUU y un tercio de las europeas provienen de Asia, y ese continente absorbe la mitad de las importaciones de las principales materias primas. El mundo continúa estando profundamente interconectado y los flujos de comercio muestran gran resiliencia a pesar de la crisis; unos flujos que, aparte de mercancías y servicios, cada vez lo son más de intangibles (datos, propiedad intelectual) y talento.[5]

Confianza y seguridad

Las cadenas globales de valor han sido conformadas meticulosamente por las empresas internacionalizadas a lo largo de décadas en busca de una mayor eficiencia y competitividad, también en los últimos años por exigencias de sostenibilidad medioambiental y social, por lo que su reconfiguración apresurada supone, de entrada, una sensible pérdida en esos aspectos. Pero es cierto que en estos años la seguridad y la confianza han entrado con mayor peso en la ecuación, ya que la geopolítica, la pandemia y la guerra nos han recordado que el comercio, además de traer evidentes beneficios económicos, está sometido a riesgos y vulnerabilidades considerables a través de las cadenas de suministro. Pasamos, así, de una fase en que el objetivo de maximizar la resiliencia se antepone al de maximizar la eficiencia.[6] La situación de la OMC, como veremos después, y su dificultad de ejercer como guardiana de las reglas del comercio mundial no es ajena a una mayor desconfianza que se ha traducido en medidas proteccionistas de todo tipo. Entre ellas podemos citar, aparte de las justificadas sanciones, nuevos aranceles, restricciones a la exportación, revisiones previas o screening de operaciones de inversión (enfocadas a las empresas estatales chinas), mayores controles de exportación o iniciativas para promover el denominado friendshoring de actividades productivas deslocalizadas hacia países amigos, aliados y fiables.

Las reglas del comercio multilateral difícilmente pueden contener esta deriva proteccionista. Los principios básicos del GATT de no discriminación, trato nacional y cláusula de nación más favorecida se han incumplido repetidamente en estos últimos años apelando a la excepción prevista en el acuerdo por razones de seguridad nacional, que permite discriminar entre países. La duda es si seguridad económica equivale a seguridad nacional, y también si es razonable avanzar hacia un mundo en que los flujos mundiales de bienes, servicios y capitales tengan que desplegarse y desarrollarse no ya tanto con libertad y por criterios de mercado y eficiencia económica, como en las últimas décadas, sino como consecuencia de políticas intervencionistas que orienten el comercio por los canales e itinerarios deseados.[7]

Desglobalizarse pero sobre todo de China

El caso de China merece atención especial, ya que el desequilibrio en sus relaciones económicas con las potencias del mundo desarrollado, junto a su creciente peso y ambición geopolíticas, ha sido el principal desencadenante de esta dinámica. Hoy existe el convencimiento de que la alfombra roja que se desplegó a China para su acceso a la OMC en 2001, al entender que era mejor que estuviera dentro del sistema que fuera, ha tenido consecuencias entonces imprevistas. Las reglas del club no estaban pensadas para un país con un sistema de capitalismo de Estado y esa enorme capacidad exportadora. Las exportaciones chinas se han multiplicado por 14 desde su acceso a la OMC. El desequilibrio comercial de China con sus socios comerciales se ha ido acrecentando por prácticas dudosamente compatibles con la economía de mercado en materia de financiación privilegiada, subvenciones o usurpación de tecnología a inversores extranjeros, amparadas por políticas de apoyo a sus sociedades estatales, mientras ponía en marcha ambiciosas e inquietantes iniciativas como Made in China 2025 o One Belt One Road.

Solo hace unos años los principales socios comerciales de China comenzaron a tomar medidas al respecto, y no solo por la amenaza comercial sino por razones geopolíticas, tecnológicas y de seguridad. Empezó EEUU en 2018 con la aplicación de aranceles sobre las exportaciones de acero, extendidas además a otros países, y la UE denunció poco después, en marco de su nuevo enfoque de autonomía estratégica, esa asimetría y falta de reciprocidad en la relación denominando a China “rival sistémico” y reconociendo la necesidad de hacer algo al respecto. Japón tomó una posición similar. Así, los países que representan el 50% del comercio global se mostraron de acuerdo en que algo había que hacer para reducir la excesiva dependencia de China. Desde entonces han proliferado diversas medidas: en EEUU el veto a Huawei, el reforzamiento del control previo de inversiones del CFIUS o la CHIPS and Science Act, que prevé enormes apoyos para la investigación y desarrollo tecnológico para favorecer la producción de semiconductores. También la UE ha aprobado su European Chips Act, si bien de alcance muy inferior, además de reforzar su mecanismo de control previo de inversiones o de lanzar una iniciativa para regular el acceso al mercado interior de las empresas extranjeras que reciben subvenciones.

La propia evolución de la economía China ha contribuido a limitar la interdependencia por el cambio de estrategia hacia un modelo de crecimiento en base a la demanda interna, la rápida elevación de sus costes laborales y la apreciación de su tipo de cambio real, que han desencadenado un continuo proceso de deslocalización de actividades industriales, propias y de inversores extranjeros, hacia otros países del sudeste asiático de menores costes. Así, la relación económica de EEUU con China se ha reducido sensiblemente en los últimos cinco años: sus importaciones del país asiático se han estancado en niveles de 2017, las inversiones se mantienen en niveles bajos, la adquisición de deuda del Tesoro por parte china se ha limitado, así como el valor de las empresas cotizadas en Wall Street y los flujos de inversión americana en China. La UE, por su parte, ha congelado sin ratificar el Acuerdo de Inversiones que lleva años negociando con China y, aunque sus importaciones de ese mercado han aumentado un 40% en los últimos cinco años, sus exportaciones se estancan y los flujos de inversión bilateral se mantienen bajos.[8] Pero desacoplamiento de la fábrica del mundo, y a la vez gran mercado, no será sencillo sino complejo, parcial y lento. [9], [10]

En definitiva, la desconexión entre grandes socios comerciales que han alcanzado tales niveles de interdependencia, la reconfiguración de las cadenas globales de valor para hacerlas más seguras, pero sin que por ello pierdan excesiva eficiencia, es una tarea sumamente compleja que llevará tiempo. Es cierto que el avance tecnológico permite relocalizar más tareas, pero también hay algunas que no pueden relocalizarse. El proceso debe responder a criterios económicos y empresariales, que ya incorporan los de seguridad, y no solo políticos o diplomáticos; de imponerse éstos, los gobiernos deberían trasponerlos a sus políticas utilizando más bien la zanahoria que el palo. En cualquier caso, no podemos obviar el riesgo de que una profundización de este proceso de deslocalización de actividades productivas de países no amigos hacia los amigos levantando barreras proteccionistas contribuya a intensificar más aún la ya creciente fragmentación del sistema de comercio mundial.[11]

Un débil supervisor del comercio internacional

Es evidente que las instituciones internacionales no han podido seguir el paso de las transformaciones en la sociedad y economía mundiales. La OMC, y antes el GATT desde 1948, han aportado un extraordinario servicio para favorecer durante décadas un gran desarrollo de los intercambios de bienes y servicios en mercados cada vez más liberalizados y bajo un sistema de reglas compartido. Aún hoy, a pesar de la vigencia de 350 acuerdos comerciales regionales, el 75% del comercio mundial se desarrolla bajo los aranceles de la cláusula de nación más favorecida. 

Pero la OMC ha perdido su plena capacidad de operar y avanzar precisamente cuando sería más necesaria, en un momento de graves tensiones y cuando ese foro de negociación podría contribuir notablemente a resolver buena parte de los desafíos a que se enfrenta el comercio mundial. Para ello deberá abordar cuestiones muy relevantes que bloquean su actividad. La primera es el “trato especial y diferenciado” a los países en desarrollo, por el que estos se autodefinen en esa condición condicionando sus derechos y obligaciones, cuando sería necesario establecer criterios objetivos claros para la diferenciación y repartir las cargas de manera equitativa. Otra es revisar la operativa del sistema de solución de diferencias, que tanta credibilidad y poder confirió a la OMC en el pasado, y que hoy es inoperativo por el bloqueo de su órgano de apelación. Por último, y lo más importante, hay que reformar el proceso de toma de decisiones que hoy exige que los 164 miembros de la OMC alcancen un consenso, y ello avanzando por una doble vía: acordando procedimientos de mayoría cualificada y, mientras se consigue, promoviendo negociaciones plurilaterales cuyos resultados se aplican a todos (ahora en marcha en temas como comercio electrónico, facilitación de inversiones, regulación interna de servicios o microempresas y pymes).

Una OMC operativa, creíble y reforzada podría aportar al comercio mundial, en momentos como el actual, mayores niveles de eficiencia, confianza, certidumbre y estabilidad. También podría contribuir a avanzar en la lucha contra el cambio climático, ya que los objetivos de liberalizar el comercio internacional como motor del crecimiento, desarrollo y reducción de la pobreza y el de proteger el medio ambiente luchando contra el cambio climático no son incompatibles, sino complementarios. Para ello, las políticas comerciales y medioambientales deben diseñarse de manera que ofrezcan los incentivos apropiados para lograr ambos objetivos de manera simultánea. Por todo ello más que nunca es necesario reactivar las negociaciones para reformar y reactivar la OMC. El Comunicado de la reciente reunión del G20 en Bali reafirma una vez más que “el sistema de comercio multilateral de la OMC basado en reglas, libre, justo, abierto, inclusivo, equitativo, sostenible y transparente es indispensable…”, que la reforma de la OMC es clave para reforzar la confianza en el sistema y que sus miembros se comprometen a avanzar en ella “de manera activa, constructiva, pragmática y enfocada”[12]. Esperemos que así sea.

Un nuevo y desconocido panorama competitivo 

El gran aumento de la inflación en la mayoría de los países y los posibles efectos de segunda ronda que se producirán de manera desigual, afectarán a la competitividad internacional en uno u otro sentido. Además, la pandemia y la guerra, y la crisis económica que han generado, han obligado a los gobiernos a salir al rescate y protección de sus ciudadanos y empresas. Muchos de ellos, apoyados originalmente en poderes extraordinarios otorgados por estados de alarma, han ampliado sensiblemente su intervención en la sociedad y en el mercado a través de nuevas regulaciones y ayudas estatales.  En la Unión Europea se han suspendido las reglas de ayudas de Estado que protegen el mercado único, quizá el mayor logro del proceso de construcción europea, que garantizan una competencia leal y abierta, un terreno de juego nivelado y ofrecen enormes oportunidades de negocio y de proyección a los mercados exteriores.

La suspensión temporal de las reglas de ayudas de Estado ha permitido a los gobiernos ofrecer apoyos a sus empresas en función de su capacidad para asumir el aumento de gasto público que ello comporta, de manera que los países con cuentas públicas más saneadas han actuado de manera más contundente.[13] Esta diferencia de niveles de ayuda habrá trastocado las condiciones de competencia en el mercado único europeo y, junto a otras iniciativas como la Ley de Reducción de la Inflación de EEUU que contiene muy cuantiosas inversiones y ayudas, pueden alterar también flujos de comercio e inversión y niveles de competitividad a nivel global, como podremos apreciar cuando se levante la niebla. Es importante, por ello, reactivar en cuanto sea posible los sistemas de control de ayudas de Estado para recuperar las condiciones de competencia leal en los mercados europeo y global.

Este mayor gasto público asociado a las crisis pandémica y energética ha elevado los déficits públicos y, con ello, los niveles de deuda pública en algunos países a niveles insostenibles. En muchos, incluida la UE, han sido suspendidas temporalmente las reglas fiscales o activadas cláusulas de escape para ofrecer margen de actuación a los gobiernos, que deberían ser restablecidas en cuanto las condiciones lo permitan.[14] No podemos olvidar que un excesivo endeudamiento público, aparte de su efecto insolidario de cargar el ajuste sobre las siguientes generaciones, supone un gran lastre para la competitividad de las economías que lo padecen. Restaurar la competitividad perdida exige comprometerse y publicar estrategias de consolidación creíbles a medio plazo que sean supervisadas por autoridades fiscales independientes, como acaba de recordar una vez más a España el FMI.[15]

Conclusión

La pandemia y la guerra han acelerado algunas tendencias que ya estaban en marcha y originado otras nuevas cuyos efectos quizá sea pronto para apreciar claramente.[16] Se aprecia un mundo más polarizado, con mayor rivalidad y menos cooperativo, con instituciones debilitadas y difícilmente capaces de ofrecer soluciones multilaterales. También economías excesivamente intervenidas por los Estados y un mercado global más desequilibrado, inseguro y menos abierto por mayores restricciones a los flujos de comercio de bienes, servicios, capitales o personas.

Esta situación no implica necesariamente que hayamos iniciado el camino de la desglobalización, sino la evolución lógica de un proceso que se ajusta a nuevas circunstancias, una reglobalización. Así es el mercado global que tenemos que afrontar, que plantea como siempre desafíos sí, pero a la vez que grandes oportunidades. La forma de asegurar el éxito de nuestras empresas al abordarlo es la de siempre: perfeccionar un entorno de negocios que les permita desplegar su probada capacidad de competir, actuando sobre los diversos factores que afectan a la competitividad del modelo productivo: desde la protección de la democracia a través del refuerzo de la calidad institucional hasta el adecuado funcionamiento de los mercados de factores, con especial énfasis en el laboral, pasando por el sistema tributario, el educativo, el de pensiones o la reducción del gasto público ineficiente y, con ello, de la deuda pública. El plan Next Generation EU, no solo por los recursos que puede aportar para la modernización del modelo sino sobre todo por las reformas estructurales que exige a cambio, ofrece una oportunidad de oro que, por consideración precisamente con esa siguiente generación, no podemos permitirnos desaprovechar.


[1] https://www.imf.org/en/Publications/WEO/Issues/2022/10/11/world-economic-outlook-october-2022

[2] https://www.oecd.org/economic-outlook/november-2022#gdp

[3] https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/es/ip_22_6782

[4] https://www.bruegel.org/working-paper/deglobalisation-and-protectionism

[5] https://www.mckinsey.com/capabilities/strategy-and-corporate-finance/our-insights/global-flows-the-ties-that-bind-in-an-interconnected-world

[6] Carlos Mira, presidente de la Fundación CRE100DO en el evento anual del 24/11/22

[7] https://www.hinrichfoundation.com/research/article/sustainable/trust-and-security-in-global-trade/

[8] https://www.hinrichfoundation.com/research/wp/sustainable/challenging-trade-dependency-on-china/

[9] https://www.realinstitutoelcano.org/china-el-desacoplamiento-inevitable/

[10] The China dilemma: Multinational firms are finding it hard to let go of China. The Economist. 26/11/22

[11] https://www.hinrichfoundation.com/research/article/us-china/the-hidden-costs-of-friend-shoring/

[12] https://www.consilium.europa.eu/media/60201/2022-11-16-g20-declaration-data.pdf

[13] El paquete de ayudas a empresas y familias por 200.000 millones de euros anunciado por el gobierno alemán hace unas semanas es muestra de ello.

[14] https://www.imf.org/-/media/Files/Publications/covid19-special-notes/Spanish/spspecial-series-on-covid19fiscal-rules-escape-clauses-and-large-shocks.ashx

[15] https://www.imf.org/en/News/Articles/2022/11/22/mcs112322-spain-staff-concluding-statement-of-the-2022-article-iv-mission

[16] Algunas evidentes, como la positiva aceleración de la digitalización, muestran rasgos imprevistos como la caída de la capitalización y necesario reajuste de las grandes empresas tecnológicas.


Javier Asenjo es Country Head of Technology de Nike en Japón. Tiene más de 15 años de experiencia internacional llevando a cabo procesos de transformación en grandes compañías como Takeda, Novo Nordisk y Nike. Aparte, es inversor de varias startups.


En este artículo, vamos a intentar entender Japón primero desde un punto de vista histórico y geográfico, para seguir con un breve estudio de la cultural del trabajo en Japón, las oportunidades que se presentan y alguna reflexión sobre el futuro. Terminaré este artículo con alguna reseña personal de mi experiencia viviendo y trabajando en Japón.

Japón, cultura de trabajo, oportunidades y futuro

Japón es un país plenamente democrático cuya cabeza de estado, simbólica, es el emperador, que es servido por el primer ministro y su Gabinete. El poder del pueblo está representado, de forma similar a otros países, con 2 cámaras o entes, la cámara baja o de representantes y la cámara alta o de consejeros. Además, posee un sistema judicial de diferentes niveles, cuyo nivel superior es la corte Suprema de justicia, compuesto por 15 jueces principales y algunos subgrupos.

Japón cuenta con 125 millones de habitantes y formado por varias islas, siendo la principal, Honshu, donde se encuentran sus 3 motores principales de la economía, Tokio, Osaka y Nagoya. Dichas islas se encuentran en medio de fuerzas tectónicas que hacen a Japón un país especialmente proclive a sufrir terremotos de importancia, siendo el último conocido (por el impacto y coste en vidas y material) el que se dió en Tohoku (Honshu) y que se relaciona con el desastre de Fukushima.

Históricamente, Japón ha tenido diferentes roles dentro del mundo y del contexto asiático, especialmente en referencia a sus vecinos más cercanos, Korea y China. Si nos fijamos en los últimos 420 años, vemos un período que es conocido en el mundo por los samuráis, el período de Edo donde el Shogunato dirigía el país y los clanes que lo conformaban. Es un período claramente aislacionista de Japón y con un rol en el mundo limitado.

Al período de Edo le sigue el período de Meiji, que es considerado por muchos Japoneses el período de más éxito de su historia. Es un período que comienza oficialmente en 1868, aunque unos años antes el Comodoro Perry había iniciado, casi se podría decir, forzado, la apertura de fronteras y, por ende, comercio de Japón. Durante el período Meiji vemos un Japón que se moderniza a pasos acelerados, crece económicamente mucho y se posiciona como un actor de relevancia en el orden mundial.

El período Meiji termina alrededor de 1912 y, tras un corto período Tasho (estos períodos están unidos siempre a emperadores), vemos el comienzo del período Showa que es testigo de un Japón firme en su crecimiento económico, su influencia geopolítica, especialmente marcada en Asia y un país que, eventualmente, es parte activa en la segunda guerra mundial.

Tras el período Showa, que termina en 1989, hemos asistido al período Heisei y actualmente nos encontramos en el período Reiwa. Estos dos últimos ciclos han visto un Japón en paz, en un contexto de globalización marcada por la dominancia de EEUU, socio principal de Japón, y un crecimiento exponencial de un viejo conocido, vecino, China.

Dejando atrás el contexto histórico y volviendo a la economía, Japón, es actualmente la tercera economía mundial, tras EEUU y China, seguida de Alemania y Reino Unido. Es un país con un poderío económico muy relevante, con su propia moneda y que mantiene una esfera de influencia relevante a nivel mundial pero especialmente sentida en Asia.

Japón es un país con una población muy educada, en cuanto a que la mayoría recibe formación primaria, secundaria y en porcentajes importantes, terciaria, como lo demuestran los datos de la OECD.

Japón cuenta con una economía claramente terciaria, orientada a servicios y manufactura y es conocido especialmente en el mundo por sus conglomerados industriales (Mitsubishi, Hitachi, Softbank, Sony), industria del auto (Toyota, Honda, Nissan o Suzuki) componentes electrónicos (Panasonic, Canon, Toshiba), sus conglomerados comerciales (Itochu, Sumitomo) o , incluso, por sus videojuegos (Nintendo).

Finalmente, para terminar esta introducción a Japón, es relevante observar el crecimiento que el turismo, con casi un 300% en 10 años, como industria ha tenido en Japón en las últimas décadas como podemos observar en el cuadro inferior.

Cultura del trabajo

Continuando con nuestro pequeño estudio de Japón, y poniendo el foco ahora en la cultural del trabajo, vamos a explorar algunos conceptos importantes que se dan en el país. Es importante entender que dichos conceptos, si bien se ven en un contexto laboral, vienen claramente definidos por unas reglas sociales que comienzan pronto, en la escuela primaria.

El primer concepto que vamos a explorar es el de “Ganbaru”. Es la idea de hacer un esfuerzo, el que sea necesario, para obtener resultados. Es la idea de trabajar, trabajar y trabajar hasta que se obtenga lo que se había definido o acordado. Por ejemplo, en proyectos, si se acordó lanzar un producto para el día X, el equipo de trabajo no parará, incluido trabajar días, noches, fines de semana, hasta conseguirlo. Creo que la cultura del esfuerzo es, en general, universal o al menos prevalece en las economías modernas y, en mi opinión, lo que hace único el concepto en Japón es la intensidad con la que se aplica, la perseverancia y el orgullo que genera.

Unido al concepto de “Ganbaru” está la importancia que se la da a seguir a los procesos establecidos por la sociedad Japonesa. Se valora la paciencia y se espera que la gente acepte que un proceso durará, lo que tenga que durar y, al final, el resultado merecerá la pena. Un ejemplo famoso es el del equipo de filmación de una película de tintes históricos, que decidió poner, dentro de los cajones del decorado, objetos de la época a sabiendas de que no había ninguna escena en la que se abrirían los cajones.

Otro componente de la cultura del trabajo en Japón es la cultura del equipo. La sociedad Japonesa no valora, como quizá lo hacen las sociedades occidentales, el valor individual o a ese individuo que es el mejor en todo, que lidera, que sobresale. Al contrario, la sociedad valora que todos los individuos sean parte de un todo, de un conjunto, sin resaltar unos sobre otros. Es famoso dentro de Japón el refrán que dice “El clavo que sobresale se encontrará con el martillo”. 

Otra explicación para la importancia que en Japón se le da al equipo, no al individuo, es sencillamente el hecho de que en Japón, hace siglos, hacía falta una cultura de equipo en sociedad para la recolección del arroz, comida indispensable dada su muy difícil orografía. Si no tenías una buena relación con tus vecinos o si tu personalidad resaltaba sobre el resto, te exponías al riesgo de no tener ayuda a la hora de recolectar arroz o no compartirlo cuando vinieran malas épocas.

Avanzando, pues, en estos conceptos, creo que es bueno explorar el concepto de trabajar toda tu vida para la misma empresa. Es otro pilar en la cultura Japonesa, que está cambiando poco a poco con las nuevas generaciones, pero que tiene aún mucho peso. La idea es que, tras el esfuerzo que el estudiante (universitario) pone para entrar en la universidad tras aprobar unos exámenes de entrada muy competitivos, dicho estudiante intentará obtener un puesto de trabajo en una empresa relevante, conocida de la economía japonesa y será leal, como trabajador, a dicha empresa durante toda su vida laboral, pongamos 30 años.

Esta lealtad implica un mercado laboral con limitada movilidad, un mercado en el que el número de trabajadores que entran y salen de empresas buscando mejoras en su puesto o compensación, es muy limitado comparado con el resto de economías desarrolladas.

Si bien la lealtad laboral es un valor positivo, dicha lealtad puede también tener consecuencias negativas. Por ejemplo, es fácil entender el por qué la gran mayoría de los trabajadores evitarán ser parte de iniciativas de gran visibilidad, riesgo o transformación. Sencillamente, el riesgo de quedar marcado, si se fracasa (o incluso si se acierta) es muy alto y, para una persona que ve su carrera como un espacio de 30 años en la misma empresa, con las mismas personas, no merece la pena. Esto, claramente, tiene el riesgo de crear muy poca innovación interna generando muy pocos emprendedores dentro de las empresas.

Finalmente, para terminar este espacio de la cultura del trabajo en Japón, queremos hacer una nota sobre la “gran renuncia o dimisión” que se está dando en estos momentos en todo el mundo (2020-2022, período del covid). Dicho movimiento de trabajadores que están utilizando la situación actual para mejorar sus condiciones, obtener más flexibilidad en sus contratos, etc, apenas ha tenido repercusión en Japón. El Japón corporativo no ha visto grandes números de personas cambiando de trabajo durante este período y, quizá, los conceptos mencionados anteriormente pueden explicar parte el por qué.


Para concluir estos apartados, proponemos el siguiente cuadro en el que se muestran bien los conceptos asociados a la cultura Japonesa descritos anteriormente.

Oportunidades de futuro que presenta la economía Japonesa

Japón se encuentra en una encrucijada ante su futuro. Por un lado, sigue siendo una potencia mundial a nivel financiero, con un PIB elevado, una población muy bien formada y dedicada en su mayor parte al sector terciario. Además, Japón no ha entrado en conflictos bélicos directos desde 1945 y goza de una democracia plena. En principio, usando referencias históricas, Japón tiene todos los ingredientes para ser una sociedad próspera y en crecimiento.

Y, sin embargo, nos encontramos ante una sociedad que envejece a pasos agigantados con las generaciones más jóvenes optando en porcentajes importantes por no tener familia. Nos encontramos ante una sociedad en la que dichas generaciones tienden a ver Japón con tintes pesimistas ante su futuro, su crecimiento y su posición, como potencia, en el mundo.

Vemos en Japón una sociedad que necesita, de forma vital, modernizar sus servicios, hacer un uso masivo de nuevas tecnologías para mantener los estándares de vida actuales de su población, que poco a poco, envejece. En general, vemos en la gran mayoría de corporaciones Japonesas iniciativas importantes, de gran tamaño y presupuestos, cuyo objetivo es la transformación digital de sus negocios, de forma interna así como externa. Empresas e ideas que traigan o desarrollen dichas tecnologías o transformaciones tienen cabida y son bienvenidas en Japón, así como profesionales del sector. En este sentido, es remarcable un estudio reciente donde se concluye la necesidad de cuadruplicar el número de trabajadores no Japoneses en Japón de aquí hasta 2040.

Las corporaciones importantes Japonesas también están viviendo un proceso de internacionalización, por el que valoran el talento internacional, pues éste trae diferentes puntos de vista, experiencias y, capacidad de acceso a mercados internacionales. Vemos una paulatina apertura y aceptación de profesionales que no hablan Japonés en grandes corporaciones y creemos que esto será positivo.

Vemos también en Japón un claro interés por desarrollar sus fuentes energéticas y crecer en ese sector. Se ha visto un crecimiento muy importante en las 2 décadas previas en el uso y desarrollo de fuentes energéticas, especialmente no renovables y hay varias empresas Españolas que han utilizado esta ola energética para entrar y establecerse en el país.

Experiencia personal

Para cerrar este pequeño estudio de Japón, nos gustaría compartir alguna experiencia y aprendizaje personal en los años que hemos vivido y trabajado en el país.

He tenido la suerte de trabajar, según escribo estas líneas, 5 años de mi vida en Japón, en 2 fases. La primera trabajé para una empresa Japonesa global que estaba en medio de su globalización y transformación digital. Mi rol fue el de gestor de Programas y, eventualmente, gerente de Tecnología y Digital. Actualmente, en mi segunda fase en Japón, trabajo en una empresa norteamericana cuya presencia en Japón se extiende por más de 40 años y con unas ventas anuales en Japón de varios billones de dólares. Mi rol es gerente de Tecnología y Digital para Japón.

Lo primero que aprendí tras mi llegada a Japón fue cómo de relevante es el establecer conexiones personales antes de intentar afrontar los retos profesionales con colegas. Viniendo como venía de trabajar en Suiza y en EEUU anteriormente, donde se valora la eficiencia y el foco es el trabajo, entendí a las semanas de llegar que antes de hablar de trabajo, lo importante es establecer conexiones personales con los colegas. Dichas conexiones se establecen fuera del trabajo, habitualmente en cenas y similares.

Lo segundo que recalcaría de mi experiencia en Japón es el valor y el respeto que se le da al silencio. Siendo Español, me fue difícil adaptarme a una cultura laboral o incluso personal en la que durante una conversación entre 2 ó más personas, es perfectamente adecuado y confortable estar en silencio unos segundos mientras la gente piensa qué decir, valoran los pros, los cons, etc. En culturas occidentales, dichos silencios no se dan. Aprender a respetar esos silencios me aportó valor.

También me gustaría compartir otro aprendizaje en mi estancia en Japón, que es, la importancia de construir consensos, no de forma pública en reuniones con varias personas a la vez, sino la necesidad imperiosa de construir esos consensos a través de conversaciones en “petit comité”. La cultura de Japón, como hemos visto arriba, es muy inclusiva, intenta incorporar al grupo dentro del resultado final, no el individuo. De esa manera, para obtener apoyos en grandes grupos, es necesario trabajar la idea en grupos individuales o pequeños, creando pequeños consensos que, poco a poco, juntos, se convierte en un gran consenso. Esto requiere tiempo y, a los ojos de un occidental, puede parecer lento pero, en mi experiencia, merece la pena pues el consenso creado es más sólido, aguantará más las diferentes presiones a las que se enfrente.

Con esta última idea, que en Japón se llama “nemawashi”, concluyo este pequeño artículo sobre Japón y mi experiencia. Espero que a los lectores del mismo les haya sido interesante y de ayuda.



Las empresas españolas tienen una gran tarea pendiente, que cada año les cuesta dinero y pérdida de talento, a la hora de acoger a las nuevas incorporaciones. La falta, o mala ejecución, de planes de onboarding (incorporación) hace que los empleados recién llegados pasen por situaciones de estrés o tengan sensación de abandono y soledad, que finalmente desembocan en la decisión de marcharse. No en vano, un estudio publicado por Harvard Business Review asegura que, en Estados Unidos, casi el 33% de las nuevas contrataciones busca un nuevo empleo durante los seis primeros meses.

En España, el 75% de los profesionales tiene un mal recuerdo de su fase de incorporación a sus compañías, según una encuesta realizada a 1.200 directivos por Headway en 2018. Una cifra que sorprendió en la firma de selección de personal, como asegura su socio director, Víctor Carulla. “Es algo inconcebible. Como mucho, esperábamos que fuera un 40%, que ya es una barbaridad”. Números muy similares de descontento manejan Eva Puigjaner, consultora sénior de Montaner, y Esther González, profesora de EAE Business School.

“Si no se hace un proceso de incorporación bueno, se puede perder el 80% de las nuevas incorporaciones, lo que significa mucho dinero. El coste de reponer a una persona que se va, en el caso de un empleado, puede llegar a ser su salario bruto anual. Y hasta cuatro veces su salario si se habla de directivos o mandos intermedios”, asegura González. Por su parte, Puigjaner cifra en un 26% del salario bruto al año lo que cuesta incorporar a un trabajador hasta que no rinde al 100%.

Los tres expertos consultados coinciden también en que a menudo se confunde el proceso de onboarding con dar unas charlas el primer día a la persona que se incorpora. “Hay que diferenciar entre plan de acogida y onboarding. En el primero lo que se hace es formar al empleado, sobre todo, en el conocimiento de la empresa y el negocio. Suele ser de muy corta duración y es reactivo. Al contrario del onboarding, que lo que hace es fidelizar el talento, ayudar a ese empleado a adaptarse e integrarse en el menor tiempo posible a su puesto y su empresa. Es proactivo, mucho más extenso y lo que cuida es a la persona”, asegura Puigjaner, antes de explica que Montaner tiene un proceso propio de incorporación para los perfiles que selecciona para sus clientes, que comienza ya durante la fase de entrevistas y se alarga, con diferentes sesiones de coaching, entre un mes y medio y dos tras la firma del contrato.

En opinión de la profesora del EAE Business School, el proceso de onboarding sirve para que la persona que llega nueva se inserte en la cultura de la empresa, se sienta parte del equipo, integrado. “Es una parte más emocional que es muy importante. Si no se desarrolla un vínculo, si es un búscate la vida como puedas y nadie se preocupa mínimamente por ti, es muy probable que te largues de ahí en cuanto puedas”, asegura. Para combatir esa sensación de abandono o soledad, a la que hacían referencia también los encuestados por Headway, González destaca la figura del mentor. Una persona de referencia a la que el recién llegado pueda acudir para preguntar todas las dudas que le asalten. Y que le cuente también esa información sobre la empresa que no se enseña en los cursos de formación. “Desde qué es mejor no decir o preguntar, hasta si la costumbre es salir a comer fuera, pasando por la manera en la que se viste”, aclara.

Víctor Carrulla, por su parte, pone de relevancia, basándose en el estudio de su firma, la poca implicación de los jefes con el recién llegado. “Casi todos los encuestados echaban de menos un buen seguimiento por parte de su superior. Recursos humanos tiene el rol y la responsabilidad de instaurar las políticas y dar las herramientas, pero al final es el jefe directo el responsable de que esa persona se sienta bien. Eso no ocurre porque todos vamos corriendo, no tememos tiempo. Piensan ‘ya está contratado, que empiece ya a trabajar’. Se pretende que comience a correr antes de tocar el suelo”, afirma. Los resultados del estudio llevaron a Headway a desarrollar una herramienta de monitorización de onboarding para los candidatos que ellos habían incorporado a sus clientes. Una plataforma que cada vez contratan más empresas y ya la ofrecen en seis idiomas.

Uno de los principales escollos que Carulla considera que existe a la hora de poner en marcha un buen proceso de incorporación es que los directivos de las compañías piensan que es algo que dura un día, cuando en realidad su duración es de un año. “No en todas las organizaciones el departamento de recursos humanos está presente en el comité de dirección, por lo tanto, sus presupuestos son muy ajustados. Muchos aún, aunque cambien los nombres y quieran parecer modernos, siguen teniendo un presupuesto mayoritario de cara a administración de personal, pero no tanto a selección, desarrollo u otras políticas que ayudarían muchísimo. Cuesta mucho convencer a ciertos perfiles directivos que es importante”, asegura. “No supone una inversión brutal, supone más pensar, y marca una diferencia muy importante. Si no se lo toman en serio, la realidad es que la gente buena se va. Todo lo que inviertas en onboarding es retorno de inversión clarísimo”, añade Esther González, que afirma que cada vez más empresas “se lo están tomando en serio”.


José Diego Manzanera es fundador y CEO de Gulf Business Consulting & Strategies, una consultora estratégica especializada en Oriente Medio. Lleva más de 15 viviendo en países del GCC (Consejo de Cooperación del Golfo), donde asesora a gobiernos, instituciones, empresas y emprendedores de diferentes países sobre cómo acceder al mercado árabe.


Emiratos Árabes Unidos, un pequeño país con apenas cincuenta años de existencia y con una población de menos de 10 millones de habitantes asentados sobre un territorio desértico del Golfo Pérsico, ha conseguido gracias a una visión a largo plazo, una estrategia bien definida a la vez que rigurosamente implementada y una ambición sin precedentes por parte de los Líderes y Autoridades, convertirse en uno de los países más modernos, innovadores y tecnológicamente avanzados del mundo.

Algunas de las tecnologías que forman parte de los planes “futuros” de muchos países o que están en su fase de implementación tales como el blockchain, el metaverso, el uso de las criptomonedas, la inteligencia artificial, los vehículos autónomos, la realidad virtual o el desarrollo de ciudades inteligentes, son ya una realidad en Emiratos Árabes Unidos.

Con respecto a nuestros lazos comerciales con el país, EAU es el segundo destino de las exportaciones españolas en el Golfo Pérsico después de Arabia Saudí, y estas siguen creciendo de manera sustancial. En 2021 nuestras exportaciones de bienes ascendieron a 1.711 M€ frente a 1.509 M€ en 2020, lo que supone un incremento un 18% respecto a las exportaciones del año pasado. 

El liderazgo en cuanto a iniciativas e inversión proviene en su mayoría del sector público, que además motiva e incentiva al sector privado para que aporte las mejores ideas, las soluciones más disruptivas y las innovaciones tecnológicas más avanzadas con el fin de posicionar el país a la cabeza mundial del progreso. Algunas de esas iniciativas gubernamentales son la Abu Dhabi Economic Vision 2030, Dubai Industrial Strategy 2030, UAE Strategy for the future, una hoja de ruta integral que llevará a la nación a la próxima era de desarrollo y la recién anunciada Metaverse Strategy en Dubái que prevé crear 40.000 empleos virtuales y generar 4 mil millones de dólares o el National Food Security Strategy 2051, entre otros muchos planes.

La estrategia aperturista del país, su seguridad física y jurídica, su situación geográfica (entre Oriente y Occidente) y sus modernas infraestructuras, entre otros muchos atractivos, han atraído a profesionales e inversores de todo el mundo a establecerse en EAU, principalmente en Dubái, la ciudad económica y en Abu Dhabi, la capital del país. Cabe resaltar que probablemente sea el único país del mundo donde conviven pacíficamente más de 200 nacionalidades.

Mas allá de que probablemente los Emiratos estén atravesando una buena etapa económica debido a varios factores, algunos de ellos externos, no debemos olvidar también señalar que este mercado es extremadamente competitivo y que los tiempos a la hora de hacer negocios no se miden igual que en Occidente.

Algunos de los consejos prácticos que me gustaría aportar a todos aquellos que quieran incurrir en este mercado, serían los siguientes:

Algunos datos para tener en cuenta:

– Emiratos Árabes Unidos declaró su independencia del Reino Unido el 2 de Diciembre de 1971.
– El Islam es la religión oficial. El árabe es el idioma oficial, aunque el inglés es ampliamente hablado.
– Emiratos Árabes Unidos posee la quinta mayor reserva de petróleo del mundo. El 90% de las reservas del país se encuentran en el Emirato de Abu Dhabi, mientras que, en Dubái, una economía más dinámica y muy diversificada, el petróleo apenas supone el 1% del PIB.
– La población de Emiratos Árabes Unidos alcanza los 9,8 millones de habitantes, de los cuales casi el 90% son expatriados.
– El PIB del país se espera que alcance los 425 billones de dólares para finales del 2022, mientras que su renta per cápita se sitúa entre las 15 más altas del mundo.
– La moneda utilizada es el Dirham (AED) que mantiene un cambio fijo con el dólar americano: 1 USD– 3.67 AED.
– Algunos de sus principales Socios Comerciales son: China, India, EE.UU, Arabia Saudí, Alemania, Japón, Reino Unido y Suiza.
– Principales productos de exportación: Petróleo, gas natural, aluminio, perlas, piedras y metales preciosos, hierro y plásticos.
– Principales productos de importación: productos manufacturados, maquinaria, productos de alimentación, perfumería, cosmética, textil, equipos de transporte, maquinaria y medicamentos, principalmente.
– No existe control de divisas, impuestos o barreras comerciales; permitiendo la repatriación total de beneficios y capital.

Emiratos Árabes Unidos, tiene entre muchas de sus ventajas, la de ser un país muy hospitalario, donde todo el mundo es bienvenido y donde nadie se siente extranjero porque casi todos lo somos, es una tierra fértil, con verdaderas oportunidades que rara vez se dan en otros países del mundo y la puerta de entrada para poder realizar negocios en el resto de los países de Oriente Medio, desde un entorno seguro, cosmopolita, moderno y muy occidentalizado.



La primera edición del Tech4Democracy Venture Day celebrada en la sede de IE University contó con la presencia de la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern. En su discurso puso de relieve que los Gobiernos democráticos deben garantizar los derechos humanos y el bienestar de las personas a largo plazo mediante un uso constructivo de la tecnología.

«Para los que seguimos creyendo en la posibilidad de un internet plural y abierto, podéis contar con el apoyo de Nueva Zelanda para movilizar a la comunidad internacional y para ayudar a que las democracias hagan lo que mejor saben hacer: ofrecer una plataforma a las ideas más brillantes, adaptarse a los retos a los que nos enfrentamos y trabajar juntos para superarlos”.

Jacinda Ardern, Primera Ministra de Nueva Zelanda

Jacinda Ardern fue presentada por el CEO de IE University, Diego del Alcázar Benjumea, quien destacó “el decisivo papel de las universidades en los asuntos internacionales como lugares de encuentro entre diferentes agentes y de intercambio de ideas en un contexto de completa libertad y respeto a la discrepancia”.

Anne-Marie Slaughter (profesora emérita de Política y Asuntos Internacionales de la Universidad de Princeton) conversó con el decano de IE University, Manuel Muñiz. Por su parte, el decano señaló: “La forma en que gestionamos las tecnologías emergentes determinará nuestro futuro. Si queremos democracias más sólidas debemos entender y modelar la evolución tecnológica. Ahí radica la trascendencia de un proyecto como Tech4Democracy”.

Tech4Democracy es una iniciativa internacional de IE University en colaboración con el Departamento de Estado de EE. UU. y Microsoft, principal patrocinador estratégico.

Según el asesor del presidente en la Casa Blanca, Rob Berschinski, «es imprescindible producir, desplegar, utilizar y gestionar la tecnología de forma que consoliden los valores democráticos y defiendan los derechos humanos. Por ello, el tema “Avanzar en la tecnología para la democracia constituye un eje fundamental de la Cumbre por la Democracia y, por ello, nos complace apoyar la iniciativa Tech4Democracy”.

En el Tech4Democracy Venture Day de Madrid participaron seis empresas emergentes europeas dedicadas a crear soluciones digitales que promueven valores democráticos como la libertad, la igualdad, la inclusión, la privacidad y la transparencia, resultando ganadora Citibeats (España). Citibeats es una scaleup que desarrolla la primera Inteligencia Artificial especializada en la escucha activa de la ciudadanía y la única creada específicamente para trabajar en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. Su plataforma permite potenciar el compromiso cívico, mejorar la participación ciudadana y maximizar el impacto social en las ciudades.

Los asistentes disfrutaron asimismo de un debate entre Jeremy Cliffe (editor internacional de The New Statesman), Daniel Innerarity (director de la cátedra Inteligencia Artificial y Democracia del Instituto Universitario Europeo) y Amy Larsen (directora de Democracy Forward en Microsoft) que fue moderado por Irene Blázquez, directora de Center for the Governance of Change de IE University.

Como parte de la iniciativa Tech4Democracy, IE University celebrará más Venture Days en Norteamérica, América Latina, Asia y África a fin de distinguir a las startups más prometedoras que trabajan para afianzar la democracia en cada continente. De hecho, en septiembre y octubre están previstos sendos Venture Days en EE. UU. y Bogotá, así como una final mundial con los cinco ganadores continentales en vísperas de la II Cumbre por la Democracia, impulsada por el presidente estadounidense Joe Biden.

Tech4Democracy es una iniciativa internacional de IE University en colaboración con el Departamento de Estado de EE. UU. para apoyar a los emprendedores que desarrollan tecnologías en favor de la democracia. En sintonía con la Cumbre por la Democracia promovida por el presidente de EE. UU., Joe Biden, Tech4Democracy se propone movilizar a los Gobiernos democráticos, al sector privado y a la sociedad civil en la actual defensa de la democracia, así como en su preservación para las generaciones futuras. Microsoft es el principal patrocinador estratégico de IE University en esta iniciativa.


“Esta décima edición deja unos datos record: más de 235.000 millones de euros (el 72% de ellos de origen internacional) provenientes de 220 fondos de inversión, la presencia de unas 3.000 empresas de 120 países, 4.000 startups, 1.300 inversores (12%; otro récord) y 200 medios.”


Bajo el lema “Descodificando la complejidad”, una alusión a la necesidad de volver a las raíces de las relaciones humanas en un mundo cada vez más interconectado y que avanza a una velocidad cada vez mayor, se celebró en Madrid, durante los días 8-10 de junio, la décima edición del South Summit, el mayor evento anual de emprendimiento del sur de Europa

Esta décima edición deja unos datos record: más de 235.000 millones de euros (el 72% de ellos de origen internacional) provenientes de 220 fondos de inversión, la presencia de unas 3.000 empresas de 120 países, 4.000 startups1.300 inversores (12%; otro récord) y 200 medios

La gran ganadora de la edición de este año ha sido la startup española Payflow, una plataforma B2BC que permite a los empleados de una empresa acceder a sus ingresos bajo demanda, pudiendo recibir al instante una fracción de su salario, independientemente del día o del lugar en el que se encuentren.

Otros Reconocimientos destacados

  • Zeleros, galardón a la startup Más Disruptiva, liderando el desarrollo de un proyecto de Hyperloop, un sistema de transporte terrestre que conecta núcleos urbanos y logísticos
  • Nware, premio a la startup Más Escalable, gracias a su plataforma de juego cloud que permite a los usuarios jugar a cualquier juego en cualquier dispositivo, sin necesidad de que compren una consola
  • Nextmol, con reconocimiento al Mejor Equipo, ha creado un laboratorio virtual para acelerar el diseño de productos químicos mejores y más sostenibles
  • Ryp Labs, premiada como startup Más Sostenible, desarrolla soluciones sencillas y eficaces que pueden utilizarse en cualquier punto de la cadena de suministro de productos alimentarios

Startups premiadas por verticales

  • Connectivity & DataCodee, especializada en Deep Tech. Su plataforma de análisis de código estático impulsada por IA aumenta el rendimiento de los dispositivos electrónicos
  • Digital Business: Usyncro, una plataforma escalable para permitir y facilitar la sincronización de los diferentes participantes y sus sistemas de forma sencilla
  • Education: Singularity Experts, plataforma que orienta a las personas que no saben qué estudiar o en qué trabajar sobre los empleos del futuro y la formación perfecta para ellos
  • Consumer: ZEG.ai, que genera fotos de alta calidad para los productos de empresas de eCommerce, por menos de 30 dólares y en 5 minutos
  • Health & WellbeingTucuvi, crea programas de monitorización remota para el cuidado de pacientes en casa, a través de una plataforma virtual de IA

Coorganizado por IE University, South Summit ha contado además con el apoyo de entidades como BBVA, Mutua Madrileña, AstraZeneca, Endesa, Wayra–Telefónica Innovation, Google for Startups y Sabadell BStartups como socios globales.

Además, en esta décima edición han participado “líderes” como Al Gore (exvicepresidente de EEUU), Pablo Isla (Expresidente ejecutivo de Inditex), Mariya Gabriel (Comisión Europea) o el exfutbolista Iker Casillas. También se ha podido escuchar a políticos como Pedro Sánchez, Nadia Calviño, Isabel Díaz Ayuso o José Luis Martínez-Almeida. Entre los anuncios más importantes, destaca la previsión de que la Ley de Startups llegue al congreso en septiembre y sea aprobada antes de final de año con el objetivo de atraer empresas tecnológicas emergentes, talento y capital en España.


Enrique Bermejo es un directivo especializado en operaciones de empresas con amplia experiencia internacional en la gestión estratégica de negocios. Desde 2019, es el Director Ejecutivo de la Cámara de Comercio de España en Colombia.

Hace muchos años que el mundo no presentaba tantos desafíos en tan corto espacio de tiempo, desafíos que replantearon y replantean el comercio mundial:

• Brexit: Reino Unido deja la UE (2016)

• Elección de Trump como presidente (2017-2021), que generó una ola de situaciones ante sus políticas y decisiones

• Guerra comercial entre china y EU..y… que contrasta recientemente con la reciente Orden ejecutiva del Presidente Biden en cuanto al Nearshoring y Friendshoring

• COVID-19 Sus efectos, entre otros, permitió el incrementó de fletes hasta x 5 y ralentizó los flujos de capital, bienes y servicios y personas.

• Guerra de Rusia-Ucrania:

• Elecciones en varios países de Latinoamérica, con la incertidumbre que conlleva

La pregunta es ¿Como descifrar todo este entorno? Indudablemente todo esto ha generado un interés importante en los mercados de América latina…y especialmente en Colombia, a pesar de la incertidumbre que generan unas elecciones generales.

Colombia es uno de los pocos países en la región y el mundo, que está registrando una dinámica positiva en cuanto a su actividad económica en medio de la actual crisis global por la reconfiguración de las cadenas de suministros o la guerra en Ucrania, un comportamiento destacado que viene desde la recuperación por la pandemia de la COVID-19 en 2021.

Las cifras así lo demuestran. Luego de la aparatosa caída del 6,8% en 2020, el producto interno bruto del país elevó hasta el 10,6% para finales del 2021, tras repuntar en cada trimestre.

En la actualidad, este comportamiento continúa con un PIB creciendo a un ritmo de 8,5% en el primer trimestre del año en curso y un Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, que ubica al comportamiento de abril con un sólido 12% positivo.

Así las cosas, entidades multinacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) prevén un repunte del 5,4%, 5,8% y 6,1%, respectivamente, de la economía nacional.

El nuevo presidente electo ha centrado su discurso en 3 ejes: Paz, Justicia social, a través de reformas sociales y fiscales, y Justicia ambiental, a través de una transición energética focalizada en energías renovables.

Viene una época de ajustes, donde será necesario un empresariado activo comprometido y flexible. Lo cierto es que este resultado es un llamado para que el sector privado este mas involucrado con lo público, no solo desde la veeduría, sino también desde la formación ciudadana y la construcción de políticas públicas.

No obstante, el nuevo gobierno tendrá que hacer un gran esfuerzo para lograr los acuerdos que permitan consolidar su visión de país, alianzas que deberá enfocar hacia los partidos tradicionales de centro y centro derecha, los cuales son fuerza mayoritaria en el congreso.

El nuevo presidente afirmó que respetará la constitución actual, sugiriendo que no propondrá un cambio constitucional y que no buscará la reelección, los derechos de propiedad privada, las leyes establecidas y la separación de poderes.

Desde la embajada de España, y tras los resultados electorales, el balance que hace nuestro Gobierno, del proceso y del candidato elegido, es positivo. Ni se anticipan problemas de estabilidad social en los próximos días, ni tampoco dificultades para nuestras empresas durante la transición o con el nuevo equipo, que se irá definiendo entre junio y julio.

Nuestra posición gremial es una posición abierta y constructiva, donde se le ha invitado a trabajar en conjunto en un marco de dialogo. Estamos listos para participar y construir y estaremos atentos a defender los derechos de los empresarios. Esperamos que fomente el tejido empresarial de Colombia, que es el que está generando empleo en un 90%.

El manejo de la economía en el país debe ser un sano equilibrio entre la estabilidad y la implementación de nuevas políticas. Hoy la estabilidad de Colombia pasa por unos ingresos derivados del petróleo, con un precio por encima de las previsiones, lo que ha ayudado a mejorar la caja y las finanzas públicas. Ante esto hay una iniciativa del nuevo presidente de reducir estos ingresos como consecuencia de la no renovación o de no dar nuevas licencias a la exploración. Estos puntos son los que hay que concertar en cuanto a la gradualidad y la velocidad de implementación de esas políticas, ya que podríamos estrangular la economía y consecuentemente, impactar el crecimiento económico del país.


Alberto Charro es doctor en Economía y Administración de Empresas y MBA por la Universidad de Deusto (Bilbao, España). Desde 1990 ha desarrollado su carrera profesional en el banco BBVA, trabajando en distintos países como Portugal, Inglaterra y Brasil. Actualmente es el Presidente Ejecutivo en Uruguay.

Uruguay es uno de esos lugares a los que nunca llegas por casualidad, porque no necesitas pasar por él para ir a otro sitio. Es uno de esos países que nunca crecen a ritmo de tigre asiático (de tigre asiático de los de antes). Es un país que nació de parto complicado en el XIX como “buffer” entre dos vecinos enormes y periódicamente convulsos[1], que lo eclipsan sin querer, sobre una tierra sin interés para los conquistadores por su falta de riquezas.

Pero por las mismas razones, Uruguay es uno de esos países que han sabido generar, quizás mejor que ningún otro, una cohesión y una estabilidad institucional que hoy son referencia internacional[2]. Forzado a salir al mundo más de lo que hubiese necesitado si tuviera fronteras con USA o Alemania, sin la masa crítica de pertenecer a un gran bloque, obligado a crear con su esfuerzo las materias primas que exporta, aclarando confusiones sobre su identidad, ha conseguido crecer durante décadas y con gobiernos de todo signo. Unos años más rápido y otros menos. Lentos quizás, pero seguros. Uruguay es mucha resiliencia, poca volatilidad, y por encima de todo, sentido común de sus tres millones y medio de habitantes y de sus gobiernos.

Sería también un país desconocido para la mayoría… si no fuera por el fútbol. Aún así, si preguntásemos a los lectores de este artículo cuántos han visitado Argentina o Brasil, y cuántos Uruguay, o les pidiéramos que nombrasen dos o tres  rasgos culturales que diferencien a los uruguayos de los argentinos, los resultados serían muy explícitos.

Pero volvamos a la historia que los uruguayos han sabido construirse. Su resiliencia en el crecimiento se apoya en la creación de verticales de exportación nuevas y consensuadas socialmente a lo largo del tiempo:

Pero… ¿Qué hay por debajo? Varios son los elementos que han apoyado este crecimiento estructural contínuo.

La institucionalidad es el más conocido, apareciendo de forma sostenible como número 1 de América Latina en indicadores de democracia, baja corrupción, libertades civiles, estado de derecho o libertad social entre otros. Uruguay siempre ha cumplido sus compromisos, tanto industriales como financieros, incluso en la crisis del 2002 cuando tuvo que hacer un enorme esfuerzo para explicar a los inversores, incrédulos ante la seriedad del planteamiento, que Uruguay sí quería pagar, que pedía tiempo pero no quería quitas[3]. Esta actitud no es baladí, y ha permitido a Uruguay mantener una de las primas de riesgo país más bajas del mundo y la más baja de América Latina.

La atracción de inversión extranjera es otro elemento clave, apoyada en la institucionalidad, pero también en sus programas de exoneración fiscal de inversiones que se han mantenido por todos los gobiernos de las últimas décadas, a pesar de sus diferencias ideológicas, donde podemos lograr créditos fiscales en el entorno del 60/80% de la inversión a recuperar en plazos en el entorno de 10 años. La empatía del actual gobierno para regular los nuevos sectores de forma a que permitan su desarrollo a escala global tampoco es menor.

El sentido común es para mí el mayor activo del Uruguay. La forma en que se mantiene el equilibrio entre distribución de renta y atractividad para el capital ha generado una cohesión social difícil de ver incluso en países desarrollados. Uruguay tiene el mayor PIB per cápita de América Latina, y con la mejor distribución también. Un histórico social importante, con el temprano reconocimiento de derechos a la población durante la primera mitad del s.XX ha generado esta estabilidad. Uruguay siempre estuvo muy avanzado en lo social, fue por ejemplo el primer país de América Latina en reconocer el sufragio femenino, en 1927, cuatro años antes que España.

La gestión de la pandemia del covid ha sido otro ejemplo de sentido común: cierre de fronteras inmediato en Marzo de 2020  a pasajeros para evitar la expansión del virus, pero libertad responsable a los ciudadanos a los que nunca se les impuso la obligación de encerrarse en sus casas o no trabajar. Un sistema sanitario y social potente que estuvo apoyando también a los más débiles, un sistema financiero inclusivo que permitió hacer llegar las ayudas a las familias y empresas de forma electrónica sin necesidad de acudir a las sucursales bancarias, todo ayudó. Y por supuesto la gestión directa de compra de vacunas para toda la población, primero con China, nuestro principal mercado de exportación, cuando no existían vacunas disponibles en el mercado, y luego en cuanto hubo disponibilidad, con vacunas ARN mensajero para la tercera dosis (que casi toda la población tiene) y la cuarta dosis de vacuna anti covid ahora en campaña.

Pero Uruguay no solo tiene excelentes tendencias estructurales, sino que hay también una oportunidad coyuntural para poner una base de operaciones regional en el país. Las turbulencias de la región lo diferencian de forma positiva en términos sociales, institucionales y económicos. No me atrevo a llamarlo “país refugio”, aunque existe actualmente un importante flujo migratorio positivo desde la región, no solo de trabajadores, sino también de profesionales y de empresarios. Esto ayuda además a rejuvenecer una población que tiene una edad media avanzada, fruto de la poca natalidad orgánica consecuencia de su perfil de sociedad avanzada, y también de una buena esperanza de vida y sistema sanitario.

El actual gobierno ha profundizado en la política fiscal para hacer el país aún más atractivo para las familias que quieran radicarse aquí. Como ejemplo, con la compra de un inmueble de algo más de USD 400.000 se puede obtener la residencia fiscal con solo 60 días de permanencia anual en Uruguay. Esto se suma a la no tributación de plusvalías, la no existencia de impuesto de patrimonio, una tributación por alquileres recibidos del 9% o la no tributación por rentas de fuente extranjera. A quienes hayan analizado con cierta profundidad las alternativas internacionales de residencia fiscal para directivos, con este flash les bastará para saber que han de tomarse muy en serio a Uruguay como uno de los mejores lugares no solo para invertir, sino también para vivir.

Otro elemento que suma: desde hace años existe un empeño privado y público para convertir a Uruguay en un país referencia en sostenibilidad, reconvirtiendo sus sectores tradicionales y creando otros nuevos. Por tamaño Uruguay no puede competir en precio, y por ello a la calidad y trazabilidad está añadiendo la sostenibilidad, no solo para exportar mejor, sino para facilitar la atracción de inversiones.

Como comentaba la matriz eléctrica ya es casi 100% renovable, pero estamos embarcados en la segunda transición energética, basada en la sustitución de combustibles fósiles en el transporte, con un objetivo adicional de convertirse en un exportador de hidrógeno verde a Europa y quizás a Estados Unidos. El sector forestal también está muy avanzado en certificaciones internacionales, al igual que la ganadería, añadiendo a la trazabilidad certificados de neutralidad en carbono entre otros. ¡Certificados que no afectan en absoluto a su extraordinaria textura y sabor!

También desde las finanzas, Uruguay está trabajando en la emisión de un bono sostenible vinculado al cumplimiento de metas y de la voluntad de querer ser pioneros y ejemplo en finanzas sostenibles, con los informes de deuda uruguayos hoy ya estructurados bajo los criterios ASG, surge el reconocimiento que la Ministra de Economía y Finanzas ha tenido a nivel de la banca multilateral internacional. BBVA emitió en 2021 el primer (y único hasta el momento) bono sostenible de la industria financiera uruguaya. Lejos quedan ya aquellos años en los que se identificaba a Uruguay con un paraíso fiscal, hoy las regulaciones de cumplimiento normativo están entre las más avanzadas del mundo.

Cierto es que quedan cosas por hacer… ¡y dónde no!: profundizar en la apertura a mercados de exportación, reformas estructurales importantes (seguridad social, laboral, educación), la gestión de residuos urbanos o intentar sacar a Uruguay de esa “trampa de la renta media”, buscando la fórmula para reducir el coste de vida y a la vez aumentar la productividad, para lo cual la inversión extranjera es fundamental.

Todo esto es verdad, pero volviendo al inicio del artículo, la realidad es que Uruguay se ha mantenido como país serio y cumplidor durante décadas cuando en el resto de la región siempre había vaivenes. Se ha ido moviendo a sectores de futuro, quizás no siempre los primeros. Pero hoy ese llegar segundos quizás esté cambiando. Y hoy, a la fuerza de las tendencias estructurales se suman los vientos de cola por la ventaja relativa de Uruguay.

¿Cómo aterrizar en Uruguay? Este artículo es una evidencia de que Conexión España nos lo está poniendo más fácil, creando contactos y en Uruguay somos muchos los promotores que nos hemos subido a esta iniciativa. Se puede venir solo, o buscando socios locales, no hay limitaciones regulatorias ni fiscales, se habla en español y las autoridades quieren escuchar sobre nuevos proyectos. Lo importante es contrastar opiniones con otros inversores que ya estén por aquí, y con instituciones con experiencia como BBVA en Uruguay ¡por supuesto! En la Embajada contamos siempre con el apoyo muy profesional de la Oficina Económica y Comercial de España en Montevideo, también existe la Cámara de Comercio Española…

Pero en el más puro espíritu de Conexión España, me pongo personalmente a vuestra disposición para orientaros y poneros en contacto con quien mejor pueda ayudaros en vuestro análisis y quien sabe, no sería la primera vez, en vuestro desembarco en estas tierras que guardan un especial cariño para todo lo español. No en vano, España es el principal origen de inmigración a Uruguay, y eso se nota en lo fácil que es para cualquier español sentirse en Uruguay como en casa, rodeado de buenos amigos.

Por eso: “es Uruguay… y es ahora”. ¡Ahí os dejo el reto, bienvenidos al Uruguay!


[1] Argentina y Brasil, para quien tenga dudas.

[2] Digo “mejor que ningún otro” a sabiendas de que Suiza es el paradigma de esa resiliencia, pero cuenta con unas barreras geográficas que le facilitan la tarea, mientras que Uruguay tiene una tremenda exposición fronteriza terrestre y fluvial con sus vecinos, y una enorme exposición marítima.

[3] Si se quiere entender cómo sobrevivió y cómo consiguió Uruguay diferenciarse de sus vecinos en la crisis financiera de 2002, recomiendo la lectura del libro “Al borde del abismo: Uruguay y la gran crisis del 2002-2003” de Carlos Steneri con prólogo de Enrique Iglesias, otro gran uruguayo internacional, publicado en 2011 por Ediciones de la Banda Oriental.